Poco a poco vamos conociendo referentes feministas y femeninos de nuestra historia, pero es largo el camino que nos queda por recorrer.

Hemos ido redescubriendo mujeres, que por el hecho de serlo, han sido ignoradas y ninguneadas en sus aportaciones a la humanidad. En numerosos casos hemos comprobado como las patentes estaban a nombre de sus padres, que su trabajo se veía eclipsado y solo se recordaba el nombre de sus maridos o que debían firmar bajo seudónimos masculinos. ¿Seremos capaces de conocer algún día cuántas mujeres se ocultan tras el adjetivo “Anónimo”? Como creemos que es justo navegar por la historia, reconocer su papel y devolverles el reconocimiento del que fueron privadas, hoy apostamos por dar visibilidad a mujeres olvidadas y silenciadas que merecen que se les restituya en el reconocimiento de su valía.

Más allá de referentes como Hipatia, Juana de Arco, Virginia Woolf, Marie Curie, Frida Kahlo, Simone de Beauvoir, Rosalind Franklin, de las que se ha hablado algo más, vamos a conocer a referentes en el mundo de la ingeniería y que han abierto el camino para descubrimientos que hoy en día nos parecen imprescindibles.

¿Habíais oído hablar de Amelia Earhart (1897-1937?)? Amelia fue la primera mujer en hacer un vuelo en solitario en el Atlántico (¡y la primera en hacerlo dos veces!), batió récords en la distancia más larga volada por una mujer sin parar y récord en cruzar el océano Atlántico en el menor tiempo posible. Además organizó una carrera aérea para mujeres en Estados Unidos en 1929, para seguir impulsando la aviación entre las mujeres. Lamentablemente, murió durante la hazaña de dar la vuelta al mundo sobrevolando la línea del Ecuador. Al poco de concluir la épica travesía, se le perdió la pista y aún hoy no se han encontrado sus restos. ¿Sabíais además que la instructora que le enseñó a volar fue Neta Snook (1896- 1991)? Neta fue la primera mujer piloto en tener su propia escuela de vuelo y la primera mujer en dirigir un aeropuerto privado. Dos mujeres de gran altura.

«Por favor debes saber que soy consciente de los peligros, quiero hacerlo porque lo deseo. Las mujeres deben intentar hacer cosas como lo han hecho los hombres» Amelia Earthart.

Y Verena Holmes (1889-1964), ¿os suena? Verena fue ingeniera mecánica, primera mujer elegida para la Institución de Ingenieros Mecánicos y uno de los primeros miembros de la Women’s Engineering Society. Como firme defensora del papel de la mujer en la ingeniería, fundó la firma Holmes and Leather en 1946, que contrataba solo a mujeres, para darles un papel reconocido en su trabajo.

¿Sabíais que el primer algoritmo de programación lo creó una mujer? Pues sí, fue Ada Lovelace (1815-1852), consistía en tarjetas perforadas que creaban una secuencia de números para ser leídos por un ordenador. Su publicación fue firmada con sus iniciales, pero ser mujer perjudicó a su trabajo y los científicos no se lo tomaron en serio. Cuando se descubrió la importancia de su aportación, se dieron cuenta del gran error y quisieron enmendarlo dándole su nombre a un lenguaje de programación.

Bertha Benz (1849-1944) fue una pionera de la automoción alemana e inventora de la pastilla de freno para automóviles. Uno de sus principales problemas era que no podía registrar sus patentes, como la del primer vehículo de 3 ruedas, por ser una mujer casada, así que tuvo que hacerlo su marido, al que tuvo que demostrar en varias ocasiones que sus aportaciones eran rentables económicamente y aportaban valor a la sociedad. Fue la primera persona en conducir un automóvil a una larga distancia, un viaje que se convirtió en una hazaña épica en la que acabó utilizando pinzas del pelo y alfileres para hacer funcionar los sistemas de ignición y tuberías. ¿Es posible que MacGyver se haya inspirado en ella?

Hace un tiempo, a través de “Acontece que no es poco” de Nieves Concostrina en Cadena Ser, conocí una de las historias que más me ha fascinado, la de Hedwig Eva Maria Kiesler, conocida como Hedy Lamarr (1914​-2000). Hedy se hizo conocida mundialmente como actriz haciendo más de 30 largometrajes en Hollywood, rechazando incluso el papel protagonista de Casablanca, además de protagonizar el primer orgasmo femenino en el cine en la película de Éxtasis. Pero no fue esto lo que atrajo mi atención, si no su aportación a la historia como ingeniera, investigando misiles, torpedos guiados por radiocontrol, o un sistema cifrado de comunicaciones. Su principal aportación es la “técnica de transmisión en el espectro ensanchado”, en inglés Frequency Hopping Spread Spectrum (FHSS), que es el sistema en el que se basan todas las comunicaciones inalámbricas actuales, como el WiFi o el bluetooth. Se trata de un sistema para transmitir mensajes en pequeñas partes, cambiando de frecuencia siguiendo un patrón, de modo que si no se conoce el código de cambio de canales, es prácticamente imposible recomponer el mensaje.

De quien espero que sí hayáis oído hablar es de Katherine Johnson. Calculó la trayectoria del Apollo 11 que llevo al hombre a la Luna en 1969 y sus cálculos consiguieron sincronizar el módulo lunar con el módulo orbital en ese viaje. También fue gracias a ella que consiguieron traer al Apollo 13 de vuelta a la Tierra. Fue condecorada con la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos, concedida por Barack Obama en 2005. Hasta su muerte en febrero de 2020, Katherine se dedicó a concienciar de la sobre la perseverancia y la importancia de luchar por los sueños por encima de cualquier discriminación racial y de género, tal y como ella hizo. Un ejemplo hasta sus últimos días.

«Algunas cosas desaparecerán de nuestra vista, pero siempre habrá ciencia, ingeniería y tecnología. Y siempre, siempre, habrá matemáticas» Katherine Johnson.

Es necesario que sigamos trabajando en arrojar luz feminista sobre nuestra historia, una historia hasta ahora narrada por el patriarcado.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, deja tu comentario!
Por favor introduce tu nombre aquí