Hoy, 9 de mayo, conmemoramos el Día de Europa, en recuerdo de la Declaración Schuman que, en 1950 y con una Europa aún devastada por la II Guerra Mundial, establecía un camino para una paz próspera y duradera. Desde entonces, son muchos los hitos y éxitos que la Unión ha cosechado y las vidas que han mejorado gracias a las políticas diseñadas desde las instituciones europeas se cuentan por millones.
Cada año conmemoramos este día poniendo en valor el proyecto europeo y nuestra visión para el mismo. Este año no va a ser distinto. Lo hacemos, además, a las puertas de unas elecciones que marcarán el devenir de la UE, con una ultraderecha al alza en nuestros países vecinos y ante una oleada de violencia política que condenamos enérgicamente, como es el caso de la agresión sufrida hace sólo unos días por nuestro compañero, el eurodiputado alemán Matthias Ecke.
La Unión Europea puede ser una organización aún más fuerte, más cohesionada y más justa, que siga trabajando desde los pilares de la democracia. Estamos firmemente convencidos y convencidas de que el esfuerzo colectivo a través del trabajo en las instituciones europeas garantizará que Europa siga siendo un referente de bienestar y progreso.
Y es como firmes defensores y defensoras del proyecto europeo que queremos aprovechar este día para recordar los valores sobre los que se asienta la Unión: solidaridad, justicia y derechos humanos. Es por ello que consideramos que no podemos celebrar el Día de Europa sin atender a lo que ocurre en Palestina. Son ya más de 34.000 las palestinas y palestinos que han sido asesinados por Israel y que en las últimas horas se han visto acorralados en Rafah, sin escapatoria alguna, con los pasos humanitarios cerrados y tratando de cumplir una evacuación que, como han señalado las ONG Médicos del Mundo, Care International, Humanity & Inclusion, Oxfam, Save the Children, el Consejo Noruego para los Refugiados y Plan Internacional, es inviable. La seguridad de los civiles no está garantizada y se denuncian situaciones de hacinamiento, hambruna, desplazamientos múltiples y propagación de transmisión de enfermedades que imposibilitan la huida de una muerte segura.
Por ello, desde Juventudes Socialistas de Madrid recalcamos una vez más nuestra solidaridad con el pueblo palestino y nos unimos a las manifestaciones en las que participan estudiantes, docentes y personal de las universidades públicas de nuestra región pidiendo el fin de la masacre del pueblo palestino. Las universidades, sobre todo las públicas, son espacios plurales de debate, pensamiento crítico y reivindicación. En este contexto, debemos defender la libertad de expresión de quienes protestan contra la barbarie. No caben los intentos de censura que estamos viendo por parte de la Comunidad de Madrid ni el Ayuntamiento de Madrid en nuestra región, y también por parte de otros países donde están teniendo lugar estas movilizaciones. Pedimos que se respete y se escuchen estas reivindicaciones, que son las de miles de jóvenes estos días.
Como socialistas y europeístas, nuestro compromiso con la defensa de los derechos humanos es inamovible y reclamamos que la Unión Europea actúe sobre estos mismos principios, que nos corresponden al colectivo de ciudadanos y ciudadanas de Europa. Seguimos defendiendo la solución de los dos estados como única vía para una paz duradera y estable. Expresamos de nuevo nuestra condena a las represalias contra manifestantes en apoyo del pueblo palestino que están teniendo lugar en otros puntos de Europa, como en Alemania, Francia o Suecia, que consideramos pueden suponer graves vulneraciones del derecho a la libertad de expresión. Por último, reiteramos nuestro rechazo hacia las aproximaciones racistas al conflicto y al discurso de odio que se promulga en redes sociales y ciertos medios de comunicación.
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