Ante el presunto caso de acoso sufrido por una concejala del Partido Popular por parte del alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, queremos expresar una condena rotunda y sin matices.
No estamos ante un conflicto interno, ni ante un malentendido: estamos ante un caso de violencia machista ejercida desde una posición de poder y ante una respuesta por parte de la dirección del Partido Popular que ha fallado a la mujer que denunció.
La violencia machista, también cuando se ejerce dentro de las instituciones y entre cargos públicos, es incompatible con la democracia y con cualquier proyecto político que se diga comprometido con la igualdad.
Por ello, lo verdaderamente grave no es solo la presunta conducta denunciada, sino la falta de respuesta firme por parte de la dirección del Partido Popular: la inacción, la falta de escucha y la prioridad dada a la protección del alcalde y de la imagen del partido frente a la protección de la víctima.
Nuestro posicionamiento es inequívoco e inamovible: garantizar mecanismos de protección, denuncia, escucha y acompañamiento a quienes interponen una denuncia es lo mínimo exigible desde cualquier responsabilidad política, ética e institucional.
El Partido Popular no escuchó a la víctima con la seriedad que requería la situación, no se activaron mecanismos claros de protección y no se protegió a la ya ex-concejala del PP.
Durante los últimos días, las declaraciones de los dirigentes del Partido Popular han sido completamente inaceptables: se cuestionó la denuncia, se relativizó el acoso y se deslizó la idea de que el problema era político y no personal.
Este tipo de respuestas por parte del PP no son neutrales: forman parte de una cultura política que históricamente ha protegido al poder y ha dejado solas a las mujeres que se atreven a denunciar.
No se trata únicamente de una falta de apoyo. Se trata de un encubrimiento activo, de un partido que prefiere blindar a los suyos antes que afrontar con responsabilidad un caso gravísimo de acoso sexual y laboral. Y ese comportamiento tiene consecuencias: envía un mensaje devastador a todas las mujeres que se planteen denunciar abusos en contextos de poder.
El mensaje es claro: proteger al partido, nunca a la víctima.
El PP no solo no protegió a quien denunció. La dejó sola.
La presionó. Intentó silenciarla. Esa es la realidad que hoy se denuncia. Es imprescindible nombrarla con contundencia y es imperante actuar en consecuencia.
El entorno de la dirección del PP de Madrid ha activado una maquinaria mediática para desacreditar a la víctima y borrar el foco del presunto agresor. Se trata de un modo de proceder completamente incomprensible en la sociedad de 2026 y, desde Juventudes Socialistas de Madrid, exigimos las máximas responsabilidades políticas.
Somos conscientes de que el machismo existe en todos los espacios, también en la política. Y cuando ocurre dentro de una organización concreta, esa organización tiene la obligación de actuar con contundencia, transparencia y protegiendo a las víctimas.
El Partido Popular y su dirección, no solo no han estado a la altura del compromiso democrático que exige una presunta denuncia de acoso, sino que además sientan un precedente deleznable y peligroso para otras mujeres en política, dentro y fuera del PP.
La política no puede ser un espacio hostil para las mujeres ni un lugar donde el acoso y el machismo quede sin respuesta.
Frente al acoso, condena y acción.
Frente a la impunidad, responsabilidades.
Frente al machismo, feminismo.






